Contaminantes químicos en la calidad del aire en interiores

La calidad del aire interior (CAI) en oficinas y centros de trabajo es un factor importante que hay que revisar al menos una vez al año según el RD 208/2013 de 4 de abril. En muchas ocasiones una mala calidad del aire interior es el origen de enfermedades y malestar por los ocupantes de oficinas y centros de trabajo. Son tres los contaminantes que influyen en la calidad del aire en interiores: contaminantes químicos, contaminantes biológicos y contaminantes físicos.  

Contaminantes químicos en la calidad del aire en oficinas y centros de trabajo

Hay estudios que demuestran que los contaminantes en el aire interior son diez veces mayores que en el aire exterior. En este post vamos a ver que contaminantes químicos pueden estar presentes en el aire interior de oficinas y centros de trabajo.

Contaminantes químicos en la calidad del aire en interiores

Monóxido de carbono: gas incoloro e inodoro que es un subproducto de la combustión incompleta de combustibles fósiles. Las fuentes comunes de monóxido de carbono son el humo del tabaco, hornos de aceite y gas, calentadores de agua de gas, hornos de gas para la cocina, calentadores de gas o keroseno, chimeneas y estufas de leña. Unos altos niveles de monóxido de carbono puede provocar náuseas, pérdida del conocimiento e incluso la muerte.

Dióxido de carbono: gas inodoro e incoloro que se forma en la combustión de sustancias que contienen carbono. La principal fuente de este gas en el aire interior de las oficinas es la respiración humana y puede tomarse como indicador de la calidad de aire interior relacionada con sus ocupantes. Unos altos niveles de dióxido de carbono pueden producir somnolencia y dolores de cabeza.  ASHRAE recomienda un límite de 1000 ppm para oficinas y centros de trabajo.

Ozono: gas invisible e incoloro, componente natural de la estratosfera. En el aire interior de las oficinas se suele generar principalmente por ciertas lámparas utilizadas en las fotocopiadoras.

Radón: gas invisible y radiactivo de origen natural que resulta de la desintegración del radio. Se puede presentar en los ambientes interiores por la posible existencia de radón en el suelo donde se encuentra ubicado el edificio y que se filtra a través de grietas en los cimientos, así como por los materiales utilizados en su construcción. El radón probablemente es el peligro más grave para el deterioro de la calidad del aire interior en los Estados Unidos y Europa.

Amianto: es un mineral natural que se presenta en el aire en forma de fibras. Desde el año 2001 esta prohibida totalmente su utilización, pero ha sido usado por sus buenas cualidades como aislante, resistente al calor y a las llamas por lo que se puede encontrar en edificios construidos antes de su restricción. La mayoría de edificios construidos en España entre 1965 y 1984 contienen amianto, bien en sus elementos de construcción o bien en sus instalaciones.

¿Qué medidas podemos tomar para controlar los componentes químicos que influyen en la calidad del aire en oficinas y centros de trabajo?

Renovar con frecuencia el aire interior con aire limpio, comprobar la eficacia de la ventilación y verificar las diferencias de presión de unos lugares a otros, puesto que son causa de movimiento de los contaminantes. Contactar por lo menos una vez al año con profesionales en el control de la calidad del aire en interiores.

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