Proliferación de plagas en verano

Ya se nota la subida de las temperaturas en gran parte del país. Pero, al margen de disfrutar del buen tiempo, las terrazas y los beneficios del sol, debemos soportar con el calor la “visita” indeseada de ciertas plagas.

Plagas en verano

El calor extremo ha disparado el riesgo, las altas temperaturas de primavera y verano son el mejor aliado para la proliferación de todo tipo de plagas que infestan viviendas, comunidades, edificios comerciales y todo tipo de negocios e industrias. A partir de los 22 grados se dispara la reproducción de las plagas, cada grado incrementa un 50% su ciclo vital, lo que significa que con temperaturas extremas puede crecer hasta un 400%.

Según la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA), de la cual Gestinsa es participe, en los últimos años, debido a la crisis económica y al intento de reducir costes, se han reducido las intervenciones municipales habituales en control de plagas y se han espaciado las operaciones de limpieza y recogida de basuras.

Las características de esta primavera, y el añadido del cambio climático, inciden en la proliferación de ratas, cucarachas, hormigas, avispas y chinches. Por este motivo se recomienda adoptar medidas de precaución, haciendo hincapié principalmente en las óptimas condiciones higiénicas de las viviendas y lugares de trabajo.

Agua, comida y buen clima es el paraíso de las plagas. Es importante tener presente que es lo único que necesitan y aunque generalmente el día solo lo utilizan para esconderse, las elevadas temperaturas han hecho a los insectos salir de sus escondites, siendo vistas cada vez con más frecuencia, durante el día.

Si percibimos la presencia de cualquier tipo de plaga en una casa, su control debe ser inmediato puesto que estos insectos son transmisores de enfermedades de gran alarma social como la disentería o la salmonelosis, e incluso han sido identificadas como transmisores de alergias asociándose al asma.

Dentro de los principales problemas que estas plagas provocan y las graves consecuencias que pueda suponer para la sociedad, destacamos la contaminación alimenticia provocada por la defecación y consecuente contaminación de la comida. Además de problemas para la salud y la higiene ambiental, las plagas pueden causar daños estructurales en los edificios. Los ratones y la cucaracha alemana podrían ocasionar cortocircuitos con riesgo de incendio, tanto en la red eléctrica como en electrodomésticos. Las ratas dañan cableados, bajantes, cámaras de aire y cuartos técnicos.

Para combatir estas plagas, se recomienda iniciar de inmediato su control, ya que estos insectos se reproducen con gran rapidez, e intensificar los planes de limpieza e higiene en casas y edificios. Un tratamiento de un año no evita que la plaga reaparezca al siguiente, es más bien el control de los técnicos, que conocen los ciclos biológicos de reproducción de las especies, lo que puede prevenirlas. La gestión de plagas tiende a centrarse cada vez más en la prevención, en lugar de en los tratamientos de choque.

Medidas preventivas para evitar la plagas en verano

Las plagas necesitan alimento, agua y un lugar donde cobijarse para subsistir, por lo que, para prevenir su aparición, es imprescindible no proporcionarle ninguna de estas tres cosas.

Evitar la acumulación de restos de comida como, por ejemplo, migas de pan debajo de los muebles o sobre las encimeras es un buen antídoto contra estas plagas. Además, es fundamental que los alimentos se almacenen en recipientes herméticos siempre que sea posible para evitar que sean contaminados.

La limpieza y otras medidas de higiene, cerrar las bolsas y cubos de basura y corregir los defectos estructurales de las viviendas para impedir que aniden definitivamente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *