Control de Plagas en un piso de alquiler

Los pisos de alquiler son unos de los inmuebles donde es más frecuente encontrarse con algunos tipos de plagas. Dado que no es posible saber el grado de limpieza que otros inquilinos previos han efectuado en la vivienda ni tampoco el historial de la comunidad de vecinos respecto a la aparición de insectos, lo más aconsejable es contratar un servicio preventivo de control de plagas en el momento de la mudanza. De esta forma es posible evitar que el nuevo hogar se infeste de algunos visitantes no deseados.

Control de plagas en un piso de alquiler

Sin duda, una de las plagas que aparece con mayor frecuencia en los pisos arrendados son las cucarachas. Junto a ellas, también suelen tener un gran protagonismo las chinches, las hormigas y las termitas.

¿Por qué los pisos de alquiler son más proclives a las plagas?

En la mayoría de los casos, los pisos que se arriendan tienen una cierta antigüedad y aunque se trate de viviendas reformadas, lo más habitual es que el edificio en el que se ubican sea antiguo. Así, el desgaste del paso del tiempo en la estructura, las tuberías, los conductos eléctricos o la suciedad acumulada en algunas zonas comunes derivan en que las plagas aparezcan de una forma más asidua.

A esto se suma que en los pisos de alquiler se suele descuidar en cierto modo la limpieza en comparación con una vivienda en propiedad. Este hecho es aún más grave cuando se trata de casas compartidas, sobre todo por estudiantes que no aún no han asumido la importancia que tiene mantener el espacio en perfectas condiciones para un mayor confort.

Asimismo, cuando aparece una plaga en un piso de alquiler, es probable que el inquilino no sepa cómo actuar. En el supuesto de obviar la situación por miedo a tener que asumir el gasto de los servicios especializados de control, el problema irá creciendo hasta que la habitabilidad sea casi insostenible. Antes de llegar a este punto, es importante analizar cuándo se trata de una plaga o simplemente es algo esporádico. Si por ejemplo solo se ha visto una cucaracha en la vivienda a lo largo de varios meses, la preocupación no debe ir más allá que permanecer atento por si vuelve a ocurrir.

¿Quién es el responsable del control de plagas en un piso de alquiler?

Al vivir en un bloque de viviendas, lo primero que se debe hacer es investigar de dónde procede la plaga. Es bastante común que, en las comunidades de vecinos, si un piso tiene este problema, el resto también lo sufra. En el supuesto de que se tenga claro que el origen radica en las zonas comunes, la responsabilidad de erradicar la plaga recae sobre la comunidad para atajar el problema de raíz.

Fuera de este caso, hay que tener en cuenta que, aunque se viva de alquiler, el propietario del inmueble está obligado a mantener el mismo en unas condiciones mínimas de higiene. Por ello, cuando se produzca alguna infestación en el piso, el dueño debe contactar con una empresa de control de plagas y correr con los gastos que correspondan. También entra dentro de la normalidad que el inquilino se encargue de buscar una compañía que ofrezca garantías, aunque en último término el casero es quien tiene que abonar los gastos.

Por otro lado, existe la posibilidad de que la plaga provenga de la vivienda de un vecino, en cuyo caso éste estará obligado a pagar los tratamientos que se realicen, o de las zonas que se localizan alrededor del edificio, que para solventar el problema será necesario acudir al ayuntamiento de la localidad.

En cualquier caso, cuando el foco no se encuentra en la propia vivienda y ninguna de las partes responsables se hace cargo de la situación, siempre es una opción viable contactar con una empresa de control de plagas que aplicarán los tratamientos más eficaces para eliminar los insectos que ya se encuentren dentro del piso, así como para evitar la entrada de otros nuevos, aunque el problema no se haya solucionado en el origen.

¿Qué pasa si el dueño elude su obligación?

Si el arrendador del piso no se hace cargo de la desinfección del mismo para mantenerlo en unas buenas condiciones de habitabilidad, el inquilino puede optar entre dos vías. Por un lado, asumir él mismo el coste del control de plagas o bien, poner fin al contrato de alquiler alegando que el inmueble no reúne las condiciones básicas para vivir.

Es preciso mencionar que el propietario puede negarse a asumir el coste cuando las cucarachas u otras plagas hayan aparecido por algún motivo achacable al inquilino. En este último caso, no se puede reclamar nada y el arrendatario deberá pagar la desinfección si desea continuar viviendo en el piso en un estado óptimo de higiene.