Enfermedad boca-mano-pie (virus Coxsackie) en guarderías

La enfermedad conocida como boca-mano-pie (virus Coxsackie) afecta sobre todo a los bebés y a los niños menores de 5 años, por lo que uno de los lugares con más probabilidades de contagio es la guardería. Aunque es una afección que también se puede sufrir a una edad más avanzada, incluso en adultos, por norma general ataca a los pequeños que aún no han desarrollado la suficiente inmunidad contra los virus que la producen.

Infografía enfermedad boca, mano, pie (virus Coxsackie)

La infección se origina principalmente por vía digestiva y por la contaminación con restos fecales. Por otro lado, también es posible que se transmita a través de la vía respiratoria, simplemente al hablar, estornudar o toser; de madre a hijo en el parto o con la lactancia materna, así como consecuencia de entrar en contacto con objetos que están contaminados por los virus. Esto último se explica porque algunos gérmenes tienen la capacidad de sobrevivir durante largos periodos de tiempo en algunas superficies, por lo que es bastante común que la transmisión tenga lugar en las guarderías o las escuelas.

La enfermedad boca-mano-pie no es demasiado grave y todos los niños que se contagian se recuperan fácilmente en el transcurso de una semana o 10 días aproximadamente. Los síntomas más destacados son la aparición de ampollas de color rojo en las manos, los pies, la boca y la garganta. Estas pequeñas burbujas de líquido suelen ser muy dolorosas y según la fase en la que se encuentre el niño, pueden dar lugar a úlceras después de pelarse. En algunos casos también es posible que aparezcan erupciones en otras partes del cuerpo, como los muslos o las ingles. Estos signos en la piel pueden ir acompañados de fiebre, dolores en los músculos, deshidratación o dolor de garganta.

¿Cómo prevenir el contagio del síndrome boca-mano-pie (virus Coxsackie)?

Como hemos comentado, esta enfermedad es fácilmente contagiosa entre los más pequeños, quienes se encuentran más expuestos a padecerla con mayor frecuencia en las guarderías, centros escolares u otros espacios donde comparten juegos. Por este motivo, la desinfección en estos lugares es clave: se deben limpiar las superficies y los objetos que los niños tocan con frecuencia, como el suelo, los juguetes, las puertas, etc., sobre todo después de que alguno haya enfermado.

Otras medidas de prevención son obligar a los niños a lavarse las manos a conciencia cada cierto tiempo, sobre todo después de utilizar el baño y antes de comer; sin olvidar evitar el contacto cercano con otras personas que tengan la enfermedad, ya que el simple roce con las manos infestadas, las heces, la saliva o los mocos puede dar lugar a la aparición de esta enfermedad.

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