¿Fumigación o control de plagas?

Ya sabemos que las ratas, cucarachas, hormigas y otros tipos de insectos pueden aparecer en cualquier momento y lugar. Para evitar que las consecuencias sean demasiado graves cuando suceda esta situación, es fundamental llevar un control de plagas basado en tratamientos preventivos. De lo contrario, será necesario acudir a la fumigación si los intrusos son bastante difíciles de erradicar o constituyen un peligro para las personas o los edificios.

Diferencias fumigación y el control de plagas

Dado que en muchas ocasiones se suele hablar indistintamente de fumigación y control de plagas, en este artículo vamos a explicar las diferencias que existen entre estos dos conceptos. A grandes rasgos, podemos partir de la base de que aplicar las medidas de control de plagas adecuadas es la mejor forma de evitar este problema.

¿Cuándo se opta por las fumigaciones?

Podría decirse que la fumigación entra dentro del control de plagas, aunque se trata de una acción de saneamiento e higiene más radical para evitar el contagio de muchas enfermedades por parte de algunos insectos o pequeños animales. Además, esta operación se suele llevar a cabo no sólo cuando los perjuicios son graves para la salud, sino también cuando provocan importantes destrozos materiales en los inmuebles.

Es importante tener en cuenta que las técnicas que se utilizan en la fumigación son bastante complejas, ya que el objetivo principal es terminar con las plagas. Los productos que se utilizan en la erradicación de insectos son sumamente potentes y si no se cuenta con los conocimientos apropiados, pueden llegar a causar daños en las personas y el entorno. Los fumigantes son agentes químicos que, alcanzando el nivel de temperatura y presión adecuados, llegan a eliminar las plagas casi al 100% con una cuota de penetración y difusión total.

Por este motivo, se debe contactar siempre con profesionales en fumigación que sigan los protocolos que marca la ley y adopten unas medidas de seguridad especiales. En este sentido, es necesario aclarar que no todas las empresas de control de plagas cuentan con la autorización para prestar estos servicios, por lo que es aconsejable informarse sobre este aspecto antes de confiar en una compañía para aplicar este tipo de productos tan tóxicos.

Cuando otro tipo de actuaciones no funcionan, la fumigación se puede emplear para terminar con cualquier plaga que habite en una casa, oficina o local comercial: mosquitos, topos, ratas, cucarachas, termitas, hormigas, chinches, palomas, etc.

Diferencias con el control de plagas

Antes de llegar al punto de la fumigación, se pueden tomar las medidas necesarias desde el principio para evitar que las plagas se extiendan con rapidez y se conviertan en un verdadero problema.

En función del tipo de plaga, el tratamiento que se aplica para el control varía, aunque en cualquier caso no llega a ser tan invasivo como en el caso de las fumigaciones. Algunos de los métodos que sigue el control de plagas son la desinsectación, la desratización y la desinfección. Pese a que el objetivo es solucionar el problema de una manera rápida y eficaz, las actuaciones se dirigen a evitar la contaminación del espacio por los insectos o animales sin llegar a suponer un peligro para la salud de las personas ni un riesgo para el medio ambiente.

Del mismo modo que en el caso de la fumigación, en el control de plagas también es preciso contratar los servicios de una empresa experta que conozca a la perfección el comportamiento de cada especie para determinar el nivel de problemática y poner en marcha el tratamiento personalizado más adecuado. De esta forma, también se elimina la plaga y se adoptan las soluciones precisas para evitar que vuelva a aparecer, todo ello sin riesgos químicos.

Tanto en el caso de la fumigación como en el control de plagas no hay que perder de vista algunas medidas preventivas que deben seguir los propietarios de los inmuebles para minimizar las probabilidades de que el problema se repita. Entre ellas destacan:

  • La limpieza continua de todos los espacios de la vivienda o negocio, sobre todo en los trasteros, las cocinas y los cuartos de baño donde se acumula más suciedad y un mayor nivel de humedad.
  • Guardar la comida correctamente en recipientes herméticos.
  • Colocar redes en los conductos de ventilación.
  • Sellar todos los agujeros y grietas que haya en las paredes o los techos.
  • Revisar a las mascotas antes de entrar a casa.
  • Gestionar adecuadamente la basura.