Legionella en sistemas de nebulización en terrazas

Con la llegada del verano, las terrazas de los bares y restaurantes se empiezan a llenar de gente que busca de algún modo calmar el sofocante calor. En muchos de estos establecimientos es bastante frecuente la instalación de un sistema de nebulización, o también conocido como pulverizador de agua, cuyo objetivo es refrescar el ambiente y ofrecer una temperatura más agradable a los clientes.

A simple vista puede parecer una solución magnífica, pero lo cierto es que estos aparatos pueden ser el origen de una infestación de legionella. Aunque únicamente existe un grave peligro en los dispositivos que no cumplen con la normativa sanitaria establecida, conviene ser consciente del riesgo que supone permanecer en un lugar donde esté funcionando un sistema de este tipo.

Relación entre nebulizadores y legionelosis

Como hemos comentado, los nebulizadores se utilizan para reducir la sensación térmica que se tiene en un determinado espacio. Para ello, este sistema alberga en su interior una cantidad de agua que es expulsada a través de pequeñas gotas directamente al exterior. Hay que tener en cuenta que este método de pulverización provoca con bastante frecuencia algunos estancamientos de agua, algo que unido a las altas temperaturas de la época estival puede desembocar en el desarrollo de la legionella.

Esta bacteria tiende a reproducirse en bajas concentraciones de agua, por lo que, si crece o llega al medio de nebulización, se puede expandir fácilmente contaminando toda la instalación y extendiéndose por todo el espacio por donde se dispersan las gotas de agua. De esta forma, las personas que se encuentran en la terraza terminarían contagiándose.

La Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA) fue el organismo que dio la voz de alerta ante esta peligrosa situación tan común en cualquier ciudad. Según esta asociación, es preciso revisar los sistemas de acuerdo a la normativa, haciendo un especial hincapié durante los meses de verano. En el caso contrario, dado que la legionella es capaz de sobrevivir en espacios húmedos, los nebulizadores se convierten en potenciales amplificadores y diseminadores de esta bacteria.

¿Cómo prevenir la legionella en las instalaciones de nebulización?

La normativa que aplica en este sector es el Real Decreto 865/2003, de 4 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis, donde se establecen los trabajos de limpieza y desinfección que los titulares de los sistemas de nebulización deben tener en cuenta para evitar posibles riesgos.

En el artículo 4 de este Real Decreto se especifica que: “los titulares de las instalaciones serán responsables del cumplimiento de lo dispuesto en este real decreto y de que se lleven a cabo los programas de mantenimiento periódico, las mejoras estructurales y funcionales de las instalaciones, así como del control de la calidad microbiológica y físico-química del agua, con el fin de que no representen un riesgo para la salud pública. La contratación de un servicio de mantenimiento externo no exime al titular de la instalación de su responsabilidad”.

Esta legislación obliga a realizar un tratamiento de limpieza y desinfección antes de poner en funcionamiento el dispositivo, siempre que haya estado inactivo durante un mes o más. Asimismo, también es preceptivo llevar un control regular en el periodo en el que se utilice. En este sentido, es importante destacar que estas tareas tienen que ser llevadas a cabo por empresas especializadas, las cuales deben expedir un certificado de tratamiento después de haber realizado las comprobaciones o reparaciones necesarias.

Un aspecto fundamental en estos casos es identificar de dónde procede el agua de los aspersores. Si proviene de la red de consumo habitual, la calidad está asegurada, pero no ocurre lo mismo si se extrae de un pozo o de otro suministro que se encuentre fuera de los empleados para el consumo humano, en cuyo caso será necesario aplicar un tratamiento desinfectante para garantizar que la calidad microbiológica es la correcta.

Además, según la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA) también se deben adoptar otras medidas preventivas en los sistemas de nebulización de agua para reducir el riesgo de propagación de la legionella. Entre las más importantes destacan:

  • Realizar una limpieza a fondo de todo el mecanismo antes de su puesta en marcha.
  • Proceder a un mantenimiento sanitario periódico para revisar los filtros, bombas, conductos y sobre todo los pulverizadores.
  • Limpiar a diario el depósito de agua.

En definitiva, no hay que olvidar que, aunque se trata de un problema difícil de detectar, cualquier cliente que se encuentre en una terraza donde esté instalado este tipo de sistema debe poner en conocimiento de las autoridades sanitarias las irregularidades que detecte. Asimismo, es importante ser consciente del peligro que supone estar en un sitio con aspersores de agua si no se realiza un mantenimiento adecuado.