Otras plagas de interior

Las cucarachas, hormigas, chinches o mosquitos son algunas de las plagas más comunes que se pueden encontrar en casas, oficinas o establecimientos. Sin embargo, más allá de éstas, existen otros insectos que, aunque son menos conocidos, pueden llegar a infestar los espacios por los que se mueven las personas aprovechando la protección y el alimento que encuentran en ellos.

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Los principales factores que provocan la aparición de este tipo de profusiones son la humedad y los restos de comida o suciedad. En el primer caso, los insectos sienten una debilidad especial por la oscuridad y los rincones donde la condensación es mayor, por lo que si en una vivienda hay este problema, lo más probable es que no tarden en aparecer algunas plagas. Por otro lado, siempre es recomendable mantener el inmueble limpio, sobre todo la cocina y el baño, para evitar que los bichos se alojen fácilmente.

Algunas plagas de interior menos conocidas

  • Gorgojo: es una especie de escarabajo diminuto que mide entre 30 y 60 milímetros y tiene un color marrón o negro. Es bastante habitual que entren a los espacios domésticos a través de productos que se adquieren fuera. Durante su etapa de desarrollo, el gorgojo se suele encontrar dentro de los granos y semillas de maíz, trigo u otros cereales.
  • Lepisma: este insecto puede medir entre 12 y 20 milímetros de longitud y en función del tipo, su color adopta un tono entre el plateado y el gris con motas. Durante el día se cobijan en grietas o hendiduras muy pequeñas, aunque cuando pasan a la acción se alimentan de cualquier producto, tanto de origen animal como vegetal, e incluso celulosa.
  • Bicho bola: esta plaga de interior también se conoce como cochinilla de la humedad. Su nombre se debe al mecanismo de defensa que utiliza y que consiste en enrollarse sobre sí mismo. Este insecto suele medir entre 7 y 16 milímetros, y se caracteriza por su forma convexa en la parte superior y plana por debajo. Para sobrevivir necesita un alto nivel de humedad y son bichos carroñeros que se alimentan normalmente de los desperdicios.
  • Polilla: seguro que este insecto nos resulta familiar por haberlo visto en más de una ocasión en los armarios o despensas. Su actividad se intensifica durante la noche y tienen la capacidad de habitar en lugares cerrados y oscuros, donde pueden llegar a colocar entre 50 y 100 huevos para reproducirse. Se alimentan sobre todo de harina, cereales o frutos secos.
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