Síntomas de la Legionella

La legionella es una de las enfermedades más temidas que se propaga sobre todo por los sistemas de aire acondicionado y agua de las grandes superficies, como por ejemplo hospitales, centros comerciales, hoteles, empresas, etc. Para saber si nos hemos contagiado, es necesario prestar atención a algunos síntomas.

Conoce los principales síntomas de la Legionella

Generalmente, desde que se contrae hasta que aparecen los primeros indicios suelen transcurrir entre 2 y 10 días. Los primeros síntomas de legionella en las personas que padecen esta infección son cansancio y debilidad. Sin embargo, pueden aparecer otras más graves en función de la categoría de que se trate, que pueden ser la enfermedad del legionario o la fiebre de Pontiac.

El primer caso hace referencia a contraer la neumonía por legionella y sus síntomas más destacados son tos, dolor abdominal, dificultad para respirar, malestar general, dolor de cabeza o diarrea. Si el contagio es más grave, los enfermos también pueden tener náuseas y atravesar por algunos episodios de confusión.

Respecto a la fiebre de Pontiac, los indicios son muy similares a una gripe y a diferencia del cuadro anterior, no se produce neumonía. Los principales efectos son fiebre, tos, cansancio, debilidad o dolores musculares. Se trata de una infección más leve que puede resolverse en cuestión de días.

Tratamiento de la legionella

Quienes padecen la fiebre de Pontiac no encuentran mayores dificultades para superarla, ya que de hecho en muchas ocasiones, los enfermos pueden no ser conscientes de que tienen legionella. Aun así, en el momento de notar algún síntoma es aconsejable acudir al médico para que administre el tratamiento correspondiente.

Por otra parte, cuando se trata de neumonía, la tasa de mortalidad oscila en torno al 25%, sobre todo en aquellas personas que tienen algún problema respiratorio o de otro tipo. Para prevenirlo es fundamental acudir cuanto antes al centro sanitario para que administren el antibiótico adecuado. Es preciso considerar que en este tipo de enfermedad, cuanto antes se comience con el tratamiento, mejores resultados se consiguen.

La duración de la cura suele ser de 7 a 10 días, aunque en el caso de la enfermedad del legionario se puede ampliar en aquellos pacientes que presenten otras afecciones.