¿Desaparecen las pulgas en invierno?

Con la llegada del frío, se tiende a pensar que las pulgas desaparecen, pero la realidad es totalmente diferente. Esta plaga permanece inmune a la bajada de temperaturas y dado que durante el invierno cambian los hábitos en los hogares, encuentran en su interior el refugio perfecto, sobre todo cuando existen mascotas como perros o gatos.

De hecho, es bastante frecuente que en otoño se produzca una profusión de pulgas debido a la coincidencia de esta época del año con una de sus fases de desarrollo. Estos parásitos pasan por cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Los huevos que ponen las pulgas adultas después de alimentarse se desprenden del cuerpo de la víctima para convertirse en larvas y posteriormente en pupas. Para llegar a ser una pulga adulta, es preciso que la temperatura se sitúe entre 20 y 30 grados, y que la humedad alcance alrededor del 70%.

Aunque lo más habitual es que su actividad se intensifique durante el verano, cuando las temperaturas comienzan a descender, las pulgas tienden a salir de sus escondites para alojarse en un cuerpo caliente para alimentarse y continuar reproduciéndose. Además, es interesante destacar que esta plaga no desaparece hasta que no tienen lugar las heladas continuas de los inviernos más duros.

¿Cómo tratar el problema de las pulgas?

Teniendo en cuenta que los huevos de las pulgas pueden sobrevivir independientemente del frío que haga y que una sola pulga es capaz de poner hasta cinco huevos en un día, no se pueden perder de vista los tratamientos contra este parásito en cualquier mes. Además de vigilar a las mascotas, las pulgas también pueden alojarse en diferentes lugares de la vivienda, como alfombras, muebles, sofás, etc., debido a la facilidad que tienen para desprenderse del pelo de los animales.

En estos casos, lo más aconsejable es contactar con un servicio especializado en el control de plagas, aunque a nivel doméstico también se pueden poner en práctica algunos consejos. Entre ellos destacan lavar con frecuencia la ropa de cama de la casa y la que utiliza la mascota para dormir, pasar la aspiradora a diario por todos los rincones de la vivienda, mover los muebles cada cierto tiempo para comprobar que la zona está despejada o suministrar a los perros o gatos el tratamiento correspondiente para evitar graves problemas en su organismo.